
En el campo todo se siente más real, y cada día es una oportunidad para aprender y crecer.
Javi Jara
Siempre decimos que el campo no es solo un lugar físico, es una forma de mirar la vida, de aprovechar el tiempo y de relacionarnos con los otros. Hay historias que llegan a nosotras con esa misma lógica, pero con raíces profundas. La historia de Javi Jara es una de ellas.
No es solo el recorrido de una joven veterinaria. Es la historia de alguien que eligió el campo como destino, como escuela y como hogar. Una historia hecha de decisiones valientes, aprendizajes constantes y una convicción que se sostiene incluso en los días difíciles.

Ser veterinaria siempre estuvo en mis planes. No recuerdo un momento en el que haya querido ser otra cosa.
Javi Jara
Su vínculo con los animales no nació en un aula ni en un manual técnico. Nació mucho antes, en un lugar cargado de memoria y afecto, el campo de su bisabuela. Ahí desde muy chica, comenzó a construir una relación profunda con la tierra y con los animales, sin saber que ese espacio sería el primer cimiento de su vocación.
En el campo, el tiempo se vive distinto. Las decisiones no siempre se nombran, pero se sienten. Y Javi, aun de niña, ya sentía que ese era su lugar. Javi es chilena y llegó a Paraguay hace unos siete años, acompañando a su familia por el trabajo de su papá, resaltando que el cambio no fue fácil.
Al principio tenía muchas dudas; era empezar de cero en un país nuevo, con una forma distinta de vivir el campo.
Javi Jara
Paraguay le presentó un mundo rural diferente al que conocía, una vida más aprendida desde la práctica, atravesada por el guaraní, por el hacer cotidiano, por una cercanía humana que se expresa en gestos simples. Con el tiempo, ese desafío inicial se transformó en aprendizaje.

La gente es cercana y hospitalaria, la conexión con la naturaleza y los animales es muy fuerte.
Javi Jara
Lo que comenzó como una mudanza terminó siendo una experiencia transformadora, no solo para ella, sino también para su familia, que con el tiempo decidió quedarse y construir su vida en Paraguay.
Desde el primer año de estudio universitario, Javi tuvo claro que no quería una formación distante de la realidad. Entre pasantías y cursos prácticos desde el inicio quería aprender en el campo, con animales reales. En Paraguay encontró algo que fue decisivo, la posibilidad de aprender haciendo, de equivocarse y volver a intentar, de formarse junto a veterinarios con experiencia dispuestos a enseñar.

Me di cuenta de que Paraguay era el lugar indicado para empezar este viaje.
Javi Jara
Decidir quedarse no fue fácil, pero fue coherente con lo que sentía. Lo habló con sus padres, y aunque al comienzo parecía una apuesta incierta, el arraigo fue creciendo hasta convertirse en un proyecto familiar compartido.
Para Javi, la veterinaria no es solo una profesión, no es solo un trabajo, es un estilo de vida. Y el campo le enseñó que el aprendizaje no siempre viene de quien más títulos tiene, sino de quien observa, acompaña y comparte. Cada jornada trae algo nuevo, una práctica distinta, una conversación inesperada, una lección que no estaba en los planes.
Asi nace el proyecto Hey Javi, de manera orgánica, casi como nacen las cosas verdaderas.

Nació después de trabajar junto a mis amigas y amigos, que siempre me acompañan y apoyan en cada proyecto.
Javi Jara
No buscaban una marca sofisticada ni distante. Querían algo que reflejara su esencia, la cercanía, autenticidad y simpleza. Un nombre que pudiera acompañarla en su crecimiento profesional sin perder humanidad.
En el campo, los nombres no son solo etiquetas, son formas de presentarse, de decir quién sos y cómo elegís estar.
A lo largo de su camino, encontró profesionales que confiaron en ella incluso cuando ella misma dudaba.
La enseñaron con paciencia y cariño y sobretodo confiaron en ella cuando ella mismq no veía su potencial.
El campo todavía conserva estructuras y miradas que no siempre incluyen de manera natural a las mujeres. Javi lo sabe y lo vive.
Todavía se perciben diferencias entre hombres y mujeres, sobre todo en cómo se asume la capacidad para ciertas tareas.
Javi Jara
Pero también aprendió que la constancia, la preparación y el profesionalismo son herramientas poderosas para romper barreras, afirmando que, con trabajo y preparación, esas barreras se van rompiendo, resaltando que la pasión no tiene género.

Siendo chilena, al principio no entendía nada de guaraní. Primero aprendí las groserías, y después mis amigos se tomaron como reto personal enseñarme a hablar.
Javi Jara
Ese aprendizaje, más allá del idioma, fue otra forma de integración y pertenencia.
Hoy Javi ofrece distintos servicios veterinarios junto a un grupo de doctores con quienes realiza planes sanitarios, cirugías y atención de emergencias en animales grandes.
Su trabajo se desarrolla en el territorio, en contacto directo con productores, animales y equipos humanos que confían en su labor y a través de sus redes, comparte su día a día en el campo y colabora con marcas afines al mundo rural, mostrando una veterinaria real, cercana y comprometida.
