
La determinación pesa más que el conocimiento cuando una está dispuesta a aprender.
Lottie Cecconello
Lottie nació entre culturas. Hija de madre salvadoreña y padre francés, creció en Marruecos, estudió en Francia y Canadá, y se formó en oceanografía física, medio ambiente y cambios globales. Su camino profesional la llevó también por Perú y Brasil, países que despertaron en ella un deseo profundo de volver a Sudamérica.
Un día, casi por casualidad, vio un anuncio en internet sobre manejo de hacienda en Paraguay. Genética, tricross, ciclo completo, palabras que no entendía casi nada. Pero al final del aviso decía algo que sí sabía hacer, montar a caballo y hablar español. Eso fue suficiente para enviar su currículum.
No entendía casi nada de genética ni de manejo de hacienda, pero sí sabía montar a caballo, hablar español y no tener miedo. A veces eso alcanza para empezar.
Lottie Cecconello
Tras tres entrevistas, su determinación y el hecho de decir con total honestidad que no tenía miedo le abrieron la puerta y así comenzó una experiencia única, intensa y transformadora.
Lottie llegó a Paraguay sin conocer a nadie, no sabía nada de vacas y mucho menos del Chaco. Su primer aterrizaje fue en Alto Paraguay, a 100 kilómetros de Bahía Negra donde desde un avioncito vio una inmensidad absoluta, un gran vacío verde, y escuchó: “Acá va a ser tu casa”.

La primera vez que miré desde el avioncito vi solo inmensidad. Me dijeron ‘acá va a ser tu casa’ y sentí vértigo y algo muy profundo.
Lottie Cecconello
Quince días después volvió, esta vez manejando sola desde Asuncióny todo le parecía irreal. Los primeros meses no fueron fáciles, con pocas comodidades, clima extremo, trabajo duro, pero la vista, los sonidos, la rutina y esa inmensidad salvaje la fascinaron. Empezó desde cero, preguntando todo, a todos, una y otra vez con intensidad, con curiosidad, con respeto.
Uno no puede llegar con ideas preconcebidas y querer cambiar todo, primero hay que entender, valorar el trabajo hecho.
Lottie Cecconello
Y así, paso a paso, fue encontrando algo que no había encontrado en ningún otro país, su lugar feliz.
El Chaco no es sencillo, resalta que cada día trae desafíos, el clima es rudo y exige pero cada gota de sudor vale la pena.
Las personas que fue encontrando en el camino la acompañaron con cariño, paciencia y enseñanzas y ese aprendizaje cotidiano terminó enseñándole más sobre el medio ambiente que todos sus años de estudio juntos.

Empecé de cero, preguntando todo, a todos, quería entender para poder mejorar.
Lottie Cecconello
Desde su formación en cambios climáticos, Lottie entendió algo clave, no se puede ayudar al planeta sin equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental. Quizás sea muy difícil lograrlo a escala global, pero sí es posible hacerlo dentro de una empresa que trabaja con la tierra y ella decidió intentarlo.
Adaptarse a la cultura fue uno de los primeros grandes desafíos, había vivido en muchos países, pero siempre con alguna referencia previa. En Paraguay llegó sin nada, hablaba español, pero en el día a día se habla guaraní, idioma que hoy sigue aprendiendo.
No es fácil, pero es real y eso es lo que más me gusta.
Lottie Cecconello
Una anécdota que marcó sus primeros meses fue en noviembre, con calor extremo, trabajo en el corral y a media mañana, el capataz decía “tiempo de tomar tereré”. Ella no conocía esa bebida, siempre le ofrecían, tomaba uno y decía “gracias”, por educación, cuando le pasaban la guampa pero no entendía por qué solo a ella le daban uno.
Eso duró un mes, hasta que preguntó y la respuesta fue simple y reveladora, decir “gracias” significaba que ya no quería más y ahí entendió y empezó a aprender, todos los días.

Tal vez no se pueda cambiar el mundo entero, pero sí se puede hacer bien las cosas dentro de una empresa que trabaja con la tierra.
Lottie Cecconello
Hace más de ocho años que Lottie vive en Paraguay y no deja de aprender, cree firmemente que para superar los desafíos solo hacen falta cinco segundos de valentía y un poco de locura.
Hoy es gerente de Genpy SA, una empresa instalada en Paraguay desde 2008, a la que ella llegó en 2017. Está a cargo de la parte financiera, logística, zootécnica y administrativa de los tres campos de la empresa, y aclara algo fundamental, no lo hace sola. Tiene un equipo sólido, comprometido, y los logros son siempre colectivos.
Adaptarse también es reírse de una misma.
Lottie Cecconello
A los seis meses de estar en Paraguay atravesó un momento de tristeza, le preguntó a una amiga mayor, que manejaba sus propios campos, si ese mundo era realmente para mujeres y la respuesta la marcó para siempre:
“Sí, porque vos hacés las cosas con el corazón y con una visión más cariñosa. Eso te va a permitir pode y sobre todo, hacerlo mejor”.
Esa mujer fue su gran inspiración en el país.
Hoy Lottie es también madre de una hija de cuatro años y cada mañana se levanta con una frase que la acompaña: “Vos podés todo”.

Ser mujer no es una debilidad en el campo. Es otra forma de liderar.
Lottie Cecconello
No es fácil para ninguna mujer pero ella cree profundamente que siendo solidarias entre nosotras, formando equipos de confianza y trabajando juntos mujeres y hombres se pueden lograr cosas increíbles y para eso, hay que superar prejuicios y animarse a hacer.
Quiero que mi hija crezca sabiendo que no hay límites para lo que una mujer puede hacer y que los logros nunca son individuales, siempre son compartidos.
Lottie Cecconello

