No todas las historias empiezan con un plan, algunas empiezan con una oportunidad y terminan convirtiéndose en propósito.
Existen historias que no aparecen desde las certezas, sino desde la curiosidad, hay mujeres que, sin darse cuenta, terminan levantando camino para otras. La historia de Alexia Diarte transita por aquel lugar.

Empezá con lo que tenés, porque no todas parten de las mismas ubicaciones, no todas cuentan con las mismas herramientas, pero todas podemos decidir.
Alexia Diarte
No creció soñando con el agro, tampoco fue un objetivo que se marcó, fue más bien una opción que se le presentó en el camino.
Alexia se formó como periodista en la Universidad Católica de Asunción, pero no se quedó solo con esto, en el camino de la universidad fue adquiriendo herramientas como marketing digital, diseño gráfico, redacción creativa, locución oratoria, idiomas, y todo lo que le permitiera comunicar mejor, sin saber que ya se estaba preparando para algo más grande.
Sus primeros pasos fueron en la productora Artemac, en el programa “Campo Agropecuario”. Empezó desde lo técnico, community manager, diseño, contenidos, pero lo que marcó un antes y un después no fue el rol en sí, sino, el contacto, el campo, verlo, entenderlo, sentirlo.

Empecé a investigar, preguntar, leer y poco a poco me enamoré del sector.
Alexia Diarte
Lo que en un principio no era muy familiar para ella, se empezó a volver un conocimiento propio, y en esa misma trayectoria no solo conoció una industria, también conoció a las personas que la hacen posible.
Con el tiempo, Alexia entendió lo que hoy guía el enfoque de su trabajo, afirma que el campo no es solo producción, es desarrollo, es alimento, es país. Y desde su lugar, desde la condición de mujer y desde su rol de comunicadora, Alexia halló su manera de aportar, no desde el ámbito de la producción, sino desde aquello que también es esencial: la comunicación

Sin comunicación, el campo se queda en el campo.
Alexia Diarte
Con la necesidad de poner en acción la idea de crear algo propio, aparece “Conectada al Agro Py”. No como un proyecto perfecto o como algo que se encuentra cerrado. Sino como una necesidad de tener un espacio propio, de comunicar con libertad, de construir una voz.

El nombre refleja eso, estar conectados con el agro.
Alexia Diarte
El proyecto, en la actualidad, sigue en plena construcción y convive con su labor como periodista en el diario 5 Días, donde se ocupa de agronegocios. Aunque ya esta en un estado de construcción, Conectada al Agro tiene en claro que lo que se esta construyendo, ya encontró un camino.
No todo fue fácil, en un determinado momento, su historia se torna especialmente honesta, sobretodo con la valorización del trabajo. El reconocimiento en la comunicación raramente termina por ser una puerta a oportunidades.
Sin embargo resalta que detrás de cada contenido hay horas, formación, inversión y decisiones. También existe un reto más profundo, cambiar la percepción del rol del comunicador dentro del agro, son tan profesionales al igual que un ingeniero agrónomo un veterinario.

Comunicar es un trabajo, no un favor.
Alexia Diarte
En la actualidad, su trabajo se centra en generar contenidos que no sólo informen, que conecten con las personas, que acerquen a las personas, que generen movimiento, que ilusionen, que discipulen. Entrevistas, reels, artículos, podcasts, el formato cambia pero la intención se mantiene.
Si hay algo que cruza toda su historia, es la idea de comenzar incluso sin resolverlo todo, sin esperar el momento ideal, sin tener sólo los máximos resultados garantizados.

Mi único desafío soy yo misma
Alexia Diarte
Alexia no habla de competir, habla de crecer, habla de concentrarse, habla de avance, incluso cuando cuesta, y el talento si no se comparte, no alcanza. Hay una frase que probablemente condensa su forma de ver la vida: “El sol brilla para todos.”
La historia de Alexia no trata solamente de comunicación, es sobre el coraje de adentrarse en un universo que no era el propio y hacerse dueño de él. Es sobre encontrar un lugar desde donde colaborar. Y, especialmente, aprender que, en ciertas ocasiones, no es preciso tener claro todo para comenzar, es necesario poner en marcha una acción.

