¿Por qué una veterinaria que viene del campo decide estudiar un MBA en Negocios Internacionales?

Durante muchos años, mi manera de entender el campo estuvo muy vinculada a la producción. Ganadería, reproducción, sanidad, nutrición, manejo, todo lo que forma parte de la vida productiva y que, como veterinaria, aprendí a mirar con otros ojos.
Pero con el tiempo empecé a hacerme una pregunta diferente:
¿Cuánto valor estamos dejando de ver cuando pensamos en el campo solamente desde la producción?

Y esa pregunta fue, en gran medida, la que me llevó a estudiar un MBA en Negocios Internacionales. No porque quisiera alejarme del campo, todo lo contrario, quería entenderlo desde otra perspectiva.
Porque una empresa ganadera no es solamente un establecimiento donde se producen kilos de carne. Una explotación agrícola tampoco es solamente tierra, cultivos y cosechas.








Detrás de cada actividad productiva existen mercados, inversiones, tecnología, oportunidades comerciales, nuevas demandas de los consumidores y formas diferentes de generar valor, y cuanto más empecé a estudiar sobre negocios, más evidente se hizo para mí que el campo también tenía que empezar a mirarse desde ahí.
Una ventana que ya se estaba abriendo en el mundo

Fue durante la investigación para nuestra tesis de MBA cuando apareció con mucha más fuerza un tema que ya venía creciendo a nivel internacional: los mercados de carbono.
Y ahí descubrí algo que me resultó especialmente interesante. Cuando hablamos de carbono o de sostenibilidad, muchas veces pensamos inmediatamente en árboles, reforestación o conservación. Pero la realidad es mucho más amplia. También podemos hablar de ganadería, agricultura, manejo de suelos, biodiversidad, conservación, energías renovables y diferentes sistemas productivos, hablamos de actividades que forman parte de nuestra realidad cotidiana en el campo. Y entonces apareció una pregunta que terminó convirtiéndose en el centro de nuestra investigación:
¿Cómo podemos identificar y transformar determinados resultados ambientales en valor económico, de manera transparente y trazable?
El campo también puede generar valor de nuevas maneras

Para mí, esta es una de las conversaciones que Paraguay necesita empezar a tener con mayor profundidad. Porque hablar de sostenibilidad no debería significar solamente hablar de conservación. También tenemos que hablar de viabilidad económica.
Si queremos que los sistemas productivos incorporen nuevas prácticas, necesitamos encontrar modelos que permitan que esas decisiones también tengan sentido desde el punto de vista económico, y ahí es donde los mercados de carbono se vuelven interesantes. No porque cualquier práctica realizada en un establecimiento automáticamente genere créditos, eso sería una simplificación.
Para que una actividad pueda formar parte de un proyecto de carbono deben existir metodologías, medición, cuantificación, verificación y otros requisitos que permitan demostrar los resultados ambientales.
Pero justamente ahí está la oportunidad:
Empezar a mirar determinadas actividades del campo desde una perspectiva que antes quizás no teníamos.

Posiblemente una práctica que un productor viene realizando desde hace años pueda formar parte, bajo determinadas condiciones, de un proyecto que genere valor ambiental y económico, y con esto abrimos una puerta de oportunidades en lugares que todavía no estamos mirando.
Y esa posibilidad me parece fascinante.
De la investigación a una herramienta

Nuestra tesis no se quedó solamente en analizar el mercado. Junto con mi compañero y colega, Juan Jose Chamorro diseñamos una estrategia nacional de comercialización de créditos de carbono con 6 elementos:
- Fundamento jurídico e institucional
- Diagnóstico sectorial
- Sistema de trazabilidad digital (SINTRAC)
- Modelo de gobernanza
- Instrumentos financieros
- Plan de acción
Dentro del sistema de trazabilidad digital, desarrollamos SINTRAC, un piloto de software orientado a la trazabilidad de créditos de carbono. La idea detrás de la herramienta era contribuir a que un mercado que todavía tiene muchísimo por desarrollar pueda contar con mayor trazabilidad y transparencia.
Porque si Paraguay quiere desarrollar proyectos de carbono y conectarlos con mercados nacionales e internacionales, la confianza y la información también forman parte del negocio. Por eso, una vez finalizado nuestro trabajo, presentamos nuestra tesis y entregamos el piloto de SINTRAC al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES).

Para nosotros, esa entrega representó algo más que cerrar un trabajo académico.
Fue la posibilidad de transformar una investigación en una propuesta concreta y ponerla a disposición de una institución que tiene un papel central en el desarrollo del mercado de carbono en Paraguay.
¿Qué tiene que ver todo esto con una veterinaria?
Muchísimo.
Porque esta experiencia terminó de confirmar algo que hoy tengo cada vez más claro:
No quiero dejar el campo; quiero ampliar la manera en que lo miro.

Mi formación veterinaria me enseñó a entender los sistemas productivos desde adentro. La experiencia trabajando en el sector me permitió conocer su realidad, y el MBA me dio nuevas herramientas para empezar a mirar esas mismas realidades desde los negocios, los mercados y las oportunidades de desarrollo.
Hoy me interesa especialmente ese punto de encuentro:
campo + negocios + sostenibilidad + tecnología + mercados internacionales.
Porque creo que una de las grandes oportunidades que tenemos en Paraguay está justamente en aprender a identificar el valor que ya existe en nuestro territorio y encontrar mejores maneras de desarrollarlo.
El futuro del campo no es solamente producir

Posiblemente sea la principal conclusión que me dejó todo este proceso. El campo va a seguir necesitando producir, pero también va a necesitar innovar, incorporar tecnología, entender nuevos mercados y encontrar nuevas formas de generar valor, y ahí es donde creo que tenemos una enorme oportunidad como país.
Los créditos de carbono son solamente una de esas ventanas, hay muchas otras, y cuanto más aprendo sobre ellas, más convencida estoy de que mirar el campo solamente desde lo productivo es mirar una parte de la historia.
El desafío está en empezar a mirar todo lo que hay alrededor. Y preguntarnos:
¿Qué valor todavía no estamos viendo?
Ese es, probablemente, el cambio más grande que me dejó este MBA.
No alejarme del campo.
Aprender a mirarlo desde una perspectiva mucho más amplia.

